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La innovación en la agricultura: un proceso clave para el desarrollo sostenible. Posicionamiento institucional • San José, mayo 2014. IICA

Simplificación, intensificación y diversificación de la rotación de cultivos


Simplificación, intensificación y diversificación de la rotación de cultivos
El aumento de la diversidad de cultivos anuales en el tiempo debe ser considerado como una importante estrategia de manejo para lograr sistemas de cultivos que sincronizan los ciclos de los elementos mayores en el suelo.
AUTORES
PROYECTOS
La historia de los impactos ambientales de la agricultura argentina no difiere de lo acontecido mundialmente, a pesar de ser más joven y de tener algunas diferencias. Si nos situamos en la zona núcleo argentina, en la Pampa ondulada, la agricultura continua desacopló el ciclo del carbono (C) del de nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S) del suelo luego de 120 a 150 años, (Milesi Delaye et al., 2013; Andriulo et al.,1996). Durante este tiempo, el suelo perdió un 40% de sus reservas de materia orgánica originaria (MOS), principalmente, por mineralización.
La fertilización nitrogenada no fue habitual durante la primera centuria luego de la introducción de la agricultura. A partir de 1990 comienza a implementarse, junto a la fosforada, con tasas por debajo de la exportación de nutrientes en una tendencia de simplificación del manejo (Milesi Delaye et al., 2015). Los minerales producidos por oxidación de la MOS tuvieron varios destinos, como la exportación en los productos de cosecha y la migración a ecosistemas adyacentes:  emisión a la atmósfera (CO2, NOX, NO2), lixiviación al agua subterránea (Portela et al., 2006) y escurrimiento en agua y sedimentos (Torti, 2014; Darder et al., 2014).
En los últimos 25 años y, especialmente, durante la última década, el suelo ha pasado a estar en el foco de la discusión.
En este sentido, la ONU declaró en el 2015 el “Año Internacional de los Suelos”2 , dándole un cierre a la inmensa, certera y minuciosa etapa de diagnóstico de los impactos de la agricultura sobre el ambiente y proponiendo un concepto como salida, no una receta.
La idea es muy simple, se trata de abandonar la (vieja) idea de que el suelo es un mero soporte y/o sustrato y empezar a transformarlo en un reactor químico, físico y biológico. De este modo, se apunta a potenciar sus funciones de filtrado, reciclado y almacenamiento. A reemplazar lo mineral (superar las limitantes con productos de síntesis) por lo orgánico (dar importancia a los ciclos naturales).
Existen prácticas de manejo con distinto grado de impacto sobre el acoplamiento de los ciclos de los elementos y la retención de nitrógeno en el sistema que apuntan a revertir la situación mencionada. Escalonándose de menor a mayor eficacia, se encuentran las siguientes estrategias (Drinkwater y Snapp, 2007; Hufnagl-Eichiner et al., 2011):
·         Las que tratan de evitar la fuga de elementos hacia ecosistemas adyacentes sin evitar que el problema continúe (por ej., franjas vegetadas ribereñas).
·         Las técnicas provenientes de la eco-eficiencia, que se focalizan sobre el manejo de los fertilizantes (dosis, fuente y momento)
·         Las de mayor impacto, que se orientan a la re-concepción de los sistemas de cultivos (perennización, diversificación e intensificación de la secuencia, incorporación de leguminosas y cultivos de cobertura).
Varias investigaciones muestran el efecto de la perennización (introducción de cultivos bioenergéticos perennes), de la incorporación de leguminosas y cultivos de cobertura y de la intensificación de las secuencias de cultivos (número de cultivos por año) en la Pampa ondulada sobre los ciclos de C y N, principalmente (Irizar et al., 2016; Restovich et al., 2012). Sin embargo, las rotaciones estudiadas normalmente solo consideran los cultivos de soja (S), maíz (M), trigo (T) y en menor medida vicia y avena como cultivos de cobertura (alta intensificación y diversidad media-alta). 
El manejo de la diversidad de cultivos puede otorgar un mayor beneficio basado en la teoría de vincular biodiversidad con funciones ecosistémicas. Está demostrado, principalmente en pasturas (Figura 2), que a mayor diversidad aumenta la productividad, la eficiencia de uso y la disponibilidad de nutrientes, logrando una mayor estabilidad del sistema (Tiemann et al., 2015).
Sin embargo, cuando se trata de cultivos anuales, lo común es que la diversidad se presente en el tiempo y, en menor medida, en el espacio. La bibliografía muestra los beneficios de las rotaciones diversificadas con el incremento de las reservas de MOS (West y Post 2002; McDaniel et al. 2014) y de la biomasa microbiana del suelo (Tiemann et al., 2015; D’Acunto et al., 2018). 
De esta información empiezan a surgir preguntas ¿Se puede mitigar la degradación del suelo considerando únicamente cultivos anuales de grano? ¿El secuestro de carbono es una cuestión de la cantidad y/o de la calidad del aporte de residuos? ¿Diversificar o intensificar?
Para responder a estas preguntas se analizaron los resultados provenientes de un ensayo de largo plazo de comparación de sistemas de producción ubicados INTA Pergamino. El objetivo fue evaluar el efecto de tres sistemas de producción agrícola bajo siembra directa (SD) sobre las reservas de carbono y nitrógeno orgánicos del suelo (COS y NOS, respectivamente), de fósforo total y azufre total (Pt y St, respectivamente), luego de nueve años y contra su punto de inicio.
INTA Pergamino está ubicado en la zona agrícola núcleo (Pampa ondulada alta < Pampa ondulada < Pampa húmeda < Región Pampeana). El clima es templado húmedo sin estación seca, con temperatura  y precipitación media anual  de 16,5ºC y 990 mm, respectivamente. El área se encuentra cubierta por Argiudoles típicos de textura fina, ilíticos, de régimen térmico, Luvic Phaezom (WRB) de la Serie Pergamino, la cual no presenta fases por erosión (pendiente < 0,5%). En su horizonte A presenta textura franco limosa con un contenido de 23% y 64% de arcilla y limo, respectivamente.
El ensayo se inició en la campaña 2006/2007 en un lote de 9 ha con una historia de, al menos, senta un diseño en bloques completamente aleatorizados con 3 repeticiones. Las parcelas tienen una superficie de 1400 m2, que le permiten utilizar maquinaria de producción comercial. En el mismo se comparan cuatro sistemas de producción: monocultivo de soja (SS); rotación (Rot), producción de cultivos specialities (Sp) y producción orgánica. Los sistemas se diferencian por la estrategia de producción de granos, el manejo de los cultivos y por la diversidad de cultivos. En este trabajo solo se analizaron los sistemas SS, Rot y Sp debido a que se encuentran bajo SD (representativa de la Pampa ondulada), los cuales se describen en la Tabla 1.
Durante el mes de mayo entre 2005 y 2015 se tomaron muestras de suelo compuestas a dos profundidades (0-5 y 5-20 cm) a las que se les determinó COS, NOS,  Pt y St. A su vez, se tomaron muestras para determinar densidad aparente con la finalidad de expresar los contenidos de elementos en reservas a una masa de suelo equivalente. Además, se estimó la masa media de C anualmente aportado por cada sistema.
Algunos Resultados
En la Tabla 2 se presentan los rendimientos alcanzados por los cultivos en cada sistema y la precipitación acumulada para cada una de las campañas agrícola (de junio a mayo). Respecto a las precipitaciones, se pueden observar una elevada variabilidad entre campañas, con un mínimo histórico en la segunda y tercera campaña. Sin embargo, a pesar de que en otras campañas la precipitación acumulada estuvo por encima de la media, su distribución en la campaña no acompañó a los períodos críticos de los cultivos, que terminaron teniendo rendimientos bajos en algunos casos.
Al cabo de nueve años, SS, Rot y Sp tuvieron 1, 3 y 7 cultivos diferentes en 9 años, con un índice de ocupación (tiempo con cultivos –emergencia a madurez fisiológica- sobre tiempo total) de 0,40, 0,56 y 0,45, respectivamente.



En la Tabla 3 se muestran los resultados expresados para una masa de suelo equivalente de 2110 Mg ha-1.
El sistema partió de una situación moderadamente provista de COS y NOS. En 2015, Rot y Sp presentaron mayores reservas de COS y NOS que SS (Irizar, 2010), con una tasa promedio de secuestro de COS de 0,17 Mg COS ha-1 año-1. Sin embargo, Sp fue el único tratamiento que mostró secuestro de COS (p=0,05) y NOS (p=0,01) con respecto al origen mientras que Rot manifestó tendencia en el secuestro de COS (p<0,10) y SS perdió NOS (p<0.05). 
Estimaciones utilizando el modelo AMG (Andriulo et al., 1999) muestran que Rot y Sp realizaron aportes mayores al necesario para mantener las reservas iniciales de COS (aporte para mantener ~3,23 Mg C ha-1 año-1) mientras que en el caso de SS fue similar. Posiblemente, la mayor producción de biomasa (en relación directa con el aporte de C) en Rot y Sp favorece la generación y protección de agregados superficiales estables (datos no mostrados) mientras que en SS la baja cobertura no es suficiente para protegerlos del impacto de la gota de lluvia que sumado a sus residuos de baja relación C/N favorezcan la mineralización de la MOS.
Además, Sp y SS presentaron mayores reservas de St que Rot (p=0.09) en 2015 mientras que Sp fue el único que se diferenció con respecto al origen. Los sistemas no mostraron diferencias entre sí ni con respecto al inicio para Pt. En cuando al aporte medio anual de C, los tres sistemas se diferenciaron entre sí, Rot > Sp > SS.  
En general, a pesar que Rot y Sp se separan de SS, excepto para St, puede observarse que en los primeros dos las reservas finales de COS, NOS y St en Rot y Sp no estuvieron asociadas al aporte anual de  C, N y S (considerando el aporte mineral para N y S, datos no mostrados), la cual fue un 22, 40 y 72% mayor en Rot, respectivamente (West y Post 2002; McDaniel et al. 2014). 
A pesar de que Rot y Sp presentaron un manejo de la nutrición aplicando herramientas de la eco-eficiencia, Sp mostró que con un índice de ocupación similar a SS y con menos insumos y aportes de C que Rot, la diversidad de cultivos, la calidad (química y física) de la biomasa aérea y radical producidas, la cinética de crecimiento y de acumulación de nutrientes de las diferentes coberturas vegetales, evidentemente, generaron múltiples y beneficiosas interacciones suelo-planta. Estos resultados se correspondieron con cambios en la diversidad de la estructura microbiana que favorecieron la sincronización de los ciclos de los elementos mayores en el suelo (Recous et al., 2017).
Consideración Final
Si bien se analizaron sistemas bajo agricultura continua en donde la diversificación es más importante en el tiempo que en el espacio, se demostró que incrementar la diversidad de cultivos en la rotación debe ser considerado como una importante estrategia de manejo para lograr de sistemas de cultivos más sustentables. Aún se debe avanzar en el estudio referido al impacto sobre las comunidades microbiológicas del suelo.


Agricultura sostenible: claves para la arquitectura productiva del futuro. Artículo publicado en la RIA vol. 43 N°2

BUENAS PRACTICAS DE APLICACIONES DE FITOSANITARIOS. INFORME FINAL GRUPO DE TRABAJO INTERMINISTERIAL.

"El glifosato es seguro"

"El glifosato es seguro"
Un experto en biotecnología defiende el principal herbicida y asegura que las críticas de grupos ambientalistas no tienen sustento científico.
Mulet dice que el herbicida es menos tóxico que la aspirina o la cafeína.
Por José Miguel Mulet
Especial para Clarín Rural
En los últimos años se comenzó a alertar sobre la aparente toxicidad del glifosato. La narrativa en contra del herbicida busca poner en duda la capacidad de los expertos. Parece que no sabemos nada sobre el mismo y que lo estemos utilizando impunemente contra la población. Pero esto no es cierto. Cuando un agroquímico es realmente tóxico y su riesgo no compensa sus beneficios, se retira del mercado.

En las últimas décadas se ha prohibido el uso de agroquímicos como las triazinas o el paraquat sin necesidad de ningún debate. ¿Fue por las denuncias de los ambientalistas? En absoluto. Fue por la aparición de informes científicos serios que alertaban de su peligrosidad.
Por el contrario, entre los motivos que sí avalan el uso del glifosato, se encuentran su bajo precio al estar libre de patente desde el 2000, su capacidad de degradarse a los pocos días y, sobre todo, su escasa toxicidad en animales. En resumen, el glifosato es un herbicida eficaz porque inhibe una ruta de biosíntesis de aminoácidos que no está presente en animales, solo en plantas, a diferencia de otros herbicidas que son igualmente tóxicos para animales o plantas. Por poner una comparación, la toxicidad del glifosato es menor que la de la cafeína o la de la aspirina.
Algunos alegarán que hace unos años la OMS declaró que el glifosato era cancerígeno. Esto no es cierto. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), lo clasificó como “probablemente cancerígeno”, pero sin evidencia sólida en humanos. Lo que no se contó es que en esta misma clasificación se encuentra el mate cocido y la carne roja. Por lo que no tiene demasiado sentido que en Argentina, un país donde se come asado y se bebe mate a todas horas, se genere tanta preocupación por algo que no se come, lo que implica un nivel de exposición mucho menor.
Por cierto, en la categoría 1, como cancerígeno confirmado, se encuentra el tabaco, el alcohol y las carnes procesadas como hamburguesas, chorizos, jamón o mortadela.
Que la toxicidad sea tan baja es el motivo por el que el glifosato, sigue autorizado en prácticamente todo el mundo. Entonces, ¿de dónde viene la campaña en contra del glifosato? Los cultivos transgénicos llegaron a nuestros campos a principios de los 90’. Desde ese momento ha sido la tecnología agraria que más rápida implantación ha tenido. Una de las principales potencias ha sido Argentina, gracias a tener un marco regulatorio adecuado para el desarrollo de estos cultivos desde finales de los 80’.
Además, la política fiscal que establece fuertes aranceles a la exportación hace que gran parte de la riqueza de Argentina se deba a los transgénicos. Eso no ha impedido el desarrollo de un fuerte movimiento de protesta que en ocasiones, ha protagonizado actos violentos.
Durante 20 años han alertado sobre los peligros de los transgénicos, peligros que no se han demostrado. Dado que el discurso apocalíptico estaba cayendo por su propio peso, hace unos años el mensaje anti transgénicos mutó y se convirtió mágicamente en una campaña anti glifosato. Dado que muchos transgénicos son resistentes al glifosato, atacar al herbicida era la forma indirecta de atacar a los transgénicos, y por eso nunca se organizaron campañas en contra de los herbicidas realmente tóxicos como el paraquat.
La campaña anti glifosato solo busca réditos políticos para los ambientalistas. De hecho, no olvidemos que el glifosato es también el herbicida más utilizado en Europa, donde no se cultivan transgénicos resistentes al glifosato. Allí, el herbicida es utilizado para el mantenimiento de parques, jardines y banquinas de carreteras, donde salva miles de vidas cada año, evitando los accidentes de ciclistas y motoristas y la proliferación de ratas y otras plagas.
Por lo que, contéstese una pregunta: si el glifosato es tan peligroso ¿cuáles son sus efectos nocivos? ¿Qué enfermedad produce? Difícilmente encontrán a dos activistas que den la misma respuesta y harán el sucio truco de presentar fotos de gente presuntamente afectada por el glifosato, que sufre diferentes patologías. Sin explicar si son personas que viven en comunidades sin alcantarillado o sin atención sanitaria. Por lo tanto, que no le vendan milongas. El debate científico no existe. El glifosato es seguro.
Nota de redacción: el autor es profesor de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia.

El abordaje de la agricultura sustentable requiere ámbitos específicos.Ing Agr Carlos Senigagliesi


En los últimos 30 años se le ha dado cada vez mayor importancia a la agricultura sustentable (AS), dado la necesidad de producir más alimentos y fibras preservando las capacidades productivas para las generaciones futuras. El abordaje de la AS es complejo ya que integra objetivos de salud ambiental, sustentabilidad económica y equidad social, siendo la perspectiva sistémica esencial para entender la sustentabilidad, que en un sentido amplio debe considerar la explotación agropecuaria, el ecosistema y las comunidades que pueden estar afectadas por los sistemas productivos, tanto local como globalmente. Requiere de un enfoque multidisciplinario, por lo que  hacen falta ámbitos específicos abocados a tal fin.
En países desarrollados esos ámbitos se han concretado en instituciones públicas mediante estructuras y programas específicos sobre la AS, donde se realiza  investigación, extensión y formación de recursos humanos especializados en el tema.
Por ejemplo en los EEUU,  la Universidad de California, Davis, posee el Agricultural Sustainable Institute (www.asi.ucdavis.edu) que está dentro del Colegio de Agricultura y Ciencias del Ambiente  donde desarrolla un programa de investigación y educación (Sustainable Agriculture Research and Education Program) con tres áreas principales: recursos naturales, prácticas de producción de cultivos y contexto socio-económico-político. Posee un equipo de 26 científicos y cuenta con un importante presupuesto, de más de 4 M de U$S por año.
Otro ejemplo en ese país es la Universidad de Minnesotta, que posee el Minnesotta Institute for Sustainable Agriculture (www.misa.umn.edu) creado en 1.991 localizado dentro del Departamento de Agronomía y Genética. Hace las veces de articulador entre el colegio de alimentos, agricultura y recursos naturales, el servicio de extensión de la Universidad y un conjunto de instituciones sin fines de lucro  (Sustainer’s Coalition) y tiene como propósito desarrollar y promover la AS en el estado de Minnesotta.
También la Universidad de Kentucky, con la que hubo una vinculación muy estrecha desde la Argentina en los inicios de la siembra directa, si bien no cuenta con un instituto como las  universidades mencionadas, posee un programa sobre agricultura sustentable SAG (http://sustainableag.ca.uky.edu) desde 2.006, con un equipo que trabaja  con el modelo de sustentabilidad iniciado por el USDA (SARE) para fortalecer las conexiones entre productividad agropecuaria, desarrollo económico y protección ambiental. Forma agrónomos y profesionales de otras carreras con orientación principal y secundaria en AS, tanto en los cursos de grado como de posgrado.
En América Latina si bien la atención a la problemática de la AS se ha incrementado, no se ha alcanzado el desarrollo académico y de investigación del país del norte, estando las carreras y cursos orientados principalmente  a la parte ambiental. Para mencionar solo algunos casos, el de la Universidad Federal de Vicosa en Brasil, que desde 1.999 cuenta con un curso de Ingeniería Agrícola y Ambiental. Esta carrera, de cinco años, surgió a partir de modificaciones importantes de la currícula de Ingeniería Agronómica y forma profesionales capacitados para actuar con tecnologías modernas de producción agrícola en un contexto de sustentabilidad ambiental. También como ejemplo la Facultad de Agronomía de Buenos Aires (www.agro,edu.ar) con la carrera de Licenciado en Ciencias Ambientales, forma profesionales capacitados para: planear, ejecutar y evaluar planes de manejo para el aprovechamiento, la conservación y la protección de los recursos naturales e  intervenir en actividades productivas y de desarrollo desde la perspectiva ambiental.
También en esta parte del mundo en algunos casos se está avanzando en la creación de carreras  con una orientación más amplia, como la Universidad Autónoma de Chapingo, México (www. chapingo.mex), que está poniendo en marcha en este ciclo académico 2.017/18 la carrera de Ingeniería en Agricultura Sostenible. El programa curricular tiene el propósito de formar profesionales con un conjunto de competencias para entender en forma crítica y compleja, problemáticas técnico-ambientales, técnico productivas y socio económicas con principios de sustentabilidad y humanísticos. Asimismo, si bien con un desarrollo menor, la Facultad de Agronomía de Uruguay (www.fagro.edu.uy) tiene una asignatura denominada Agricultura Sustentable y Sociedad, que tiene por objetivo analizar críticamente las distintas concepciones existentes de AS y desarrollo y las posibles implicancias para la situación de ese país.
Estos pocos antecedentes analizados brevemente  muestran la necesidad que a nivel local también el  la AS debe contar con espacios propios de análisis, debates, investigación y formación de recursos humanos que permita brindar la institucionalidad que el tema requiere. Lo amerita el hecho que la región es una de las más importantes del país en producción agropecuaria y agroalimentos, necesitando los actuales sistemas productivos adecuaciones para perdurar en el tiempo. La existencia de Universidad (UNNOBA), un instituto tecnológico (INTA) con una gran trayectoria y reconocimiento por la sociedad y un conjunto de instituciones privadas vinculadas a la temática, constituye asimismo un factor muy favorable.
La creación de la Cátedra Libre en Sistemas de Producción Agropecuarios Sustentables SPAS dentro de la UNNOBA con la participación del INTA, AAPRESID y AIANBA en su organización, es el inicio de un camino que ya se viene transitando en otras partes del mundo, para brindarle a la AS el ámbito institucional que por su importancia y complejidad requiere.


EL SABOR DE SABER DEL SUELO...

EL USO DEL AGUA EN UNA AGRICULTURA SUSTENTABLE

Síntesis de la conferencia Sistemas de producción mixto agrícola-ganadero. Ing Agr Juan Ostojich


Conferencia del Ing Agr Juan Ostojich. 
En su disertación en la segunda Jornada de la Cátedra Libre SPAS que tuvo lugar el 14 de junio ppdo, Juan Ostojich,  Ingeniero Agrónomo que se desempeña como asesor de explotaciones agropecuarias, describió un sistema de producción agrícola ganadero de una empresa familiar ubicado en el partido de Pergamino. De la superficie total del establecimiento, 2.373 has, 68% son de suelos clase I, IIe y IIIe con aptitud agrícola y 32% de suelos clase  VI ws y VII ws con aptitud ganadera.
Para ganadería se destina la superficie con aptitud ganadera compuesta de pastizales mejorados con siembra de agropiro, lotus tenuis y chloris gayana y 121 has de campos con aptitud agrícola con pasturas perennes base alfalfa y festuca más tréboles (blanco y curniculatus). Vale decir que solo una parte del campo con aptitud agrícola rota con ganadería. En agricultura predomina la soja de 1ra (71,6%), maíz y sorgo ocupan el 18% de la superficie, trigo y soja entre un 6 a 8% y verdeos invernales y de verano un 16%.
El rodeo está compuesto por unas 700 vacas, con índices de preñez del 90% y de parición del 89%, destinándose los terneros machos a la venta para invernada y las hembras para invernada, reproductoras, reposición y aumento del plantel. El manejo se basa en pastoreos con sistema rotativo de los campos bajos, las pasturas y los verdeos (no se utiliza  para tal fin los rastrojos de los cultivos agrícolas) y suplementación  Como resultado de la actividad ganadera para la campaña pasada se informa la obtención de un ingreso de 2.150$/ha ganadera.
Como ventajas del sistema  que hace a la sustentabilidad de la empresa se señalan:
-Mejora de las propiedades físicas, químicas y biológicas de los suelos por acción de las pasturas.
-Mejor aprovechamiento de la maquinaria agrícola.
-Reducción de los riesgos de la producción.
Como desventajas que dificultan la adopción del sistema se señalan:
-Altos costos para  la implantación de las pasturas, la compra de hacienda y las instalaciones.
-Tamaño insuficiente de las explotaciones, forma y tenencia de la tierra.
-Dificultad para competir con la rentabilidad agrícola (soja)
-Mayor tiempo de dedicación requerido por las actividades ganaderas.
-Dificultad de planear en el país a largo plazo.
Como tendencia de esta explotación a futuro, se prevé  incrementar el rodeo e implantar  mayor superficie de pasturas perennes en los suelos agrícolas de menor aptitud (clase IIIe), con una mayor proporción de sorgo  entre los cultivos agrícolas.

Síntesis de la conferencia de guardián del suelo a custodio de la biosfera. Ing Agr Rodolfo Gil


En la segunda jornada de la Cátedra Libre SPAS que tuvo lugar el 14 de junio ppdo, el Ing Agr y MsC Rodolfo Gil, investigador del INTA y Coordinador académico del proyecto Chacras que desarrolla esa institución junto con AAPRESID, desarrolló la conferencia titulada “Del guardíán del suelo a custodio de la biósfera”.
Describió como fueron evolucionando las prácticas agrícolas en las últimas décadas, en las que se pasó de la labranza convencional, que producía degradación de los suelos por pérdida de materia orgánica y nutrientes y ocasionaba erosión, a un sistema más eficiente en base a la siembra directa.
Pero ese cambio no fue suficiente, se produjo una simplificación del sistema plasmado en monocultivo con tecnologías de insumos cuyas consecuencias se observan  por la aparición de diversos problemas como los excesos de agua por falta de consumo que producen anegamientos, aparición de malezas resistentes, etc.  En zonas más frágiles donde para cultivar se realizan desmontes indiscriminados, este tipo de planteos productivos simplificados trae consecuencias aún más graves.
Para avanzar en la aplicación de sistemas sustentables, es necesario comprender que los cultivos que realizamos sobre los suelos se encuentran en un ambiente superior al que llamamos biósfera. Esta es el espacio donde se desarrolla la vida que existe en la tierra, que recibe la energía solar con la que se llevan a cabo todas las funciones vitales y tiene lugar el ciclo del agua, desarrollándose proceso que en forma natural mantienen el sistema en equilibrio, el que no debe ser alterado por las prácticas de producción utilizadas. Por ello es necesario el conocimiento de los factores que intervienen y sus interacciones.
Los sistemas de producción en la búsqueda de formas de mantener ese equilibrio, deben basarse en ocupar con cultivos la mayor parte del año intensificando la ocupación del suelo con especies diversas (por ejemplo gramíneas y leguminosas) para aprovechar el beneficio de la alternancia. Junto con la provisión adecuada de nutrientes, permite obtener altos rendimientos y una mayor eficiencia en la utilización de los recursos fundamentales: la radiación incidente y el agua. Es por ello que debemos procurar cambiar la forma tradicional de expresar la productividad (por unidad de superficie) a una que muestre la relación con esos recursos (rendimiento por cantidad de agua y/o de radiación disponible).
Con las tecnologías de procesos se puede además reducir los perjuicios causados por los factores más negativos. Por ejemplo en el caso de las malezas, conociendo los ciclos y requerimientos de las mismas y  los de los cultivos, se puede aprovechar el efecto competitivo de estos para reducir la pérdida de rendimiento. La tecnología en base a insumos se basa únicamente en la búsqueda de alternativas de control químico, que en poco tiempo produce una reacción de las malezas, generando resistencia a esos agroquímicos.
En definitiva, el desafío que enfrentamos para producir alimentos, fibras y energía pasa por ajustarnos a la capacidad bioproductiva del planeta. Hoy con las tecnologías convencionales de insumos estamos usando recursos a una tasa mayor que la de regeneración de los mismos. Para superar las brechas que hoy existen en base a la utilización de tecnologías de procesos, se requieren importantes cambios en la visión que se tiene del ambiente en el que producimos. Al suelo lo tenemos que ver dentro de la biósfera en la que está inmerso y a la agricultura que realizamos, compararla con la condición del ecosistema natural que guarda el equilibrio, evaluando las consecuencias de las prácticas que utilizamos. El respeto por los recursos naturales debería ser un rasgo distintivo e incorporado en nuestra cultura.
La agricultura sustentable debe basarse en un conjunto de prácticas que arranca desde el ordenamiento territorial, las rotaciones de cultivos y la reposición de nutrientes, pasando por el manejo integrado y las buenas prácticas en el uso de los insumos, entre las más importantes. Debe considerar asimismo el entorno económico y social. A pesar del enorme crecimiento económico y de conocimientos alcanzado, existe un nivel de desigualdad y pobreza que no es aceptable. La educación para ello tiene un rol fundamental.